Ejército Nacional con mayor presencia social ante inundaciones y limpieza de arroyos

Si se complica el panorama ante inundaciones, si es necesario la limpieza de márgenes o cauces de ríos y arroyos, y aún de la recolección de la limpieza, cada vez es más recurrente que desde diferentes organismos e instituciones se apele al Ministerio de Defensa Nacional, y concretamente, a las fuerzas del Ejército.

Días atrás se conoció que mediante un convenio con el Ejercito Nacional, el municipio G de Montevideo está limpiando los márgenes de los arroyos Miguelete y Las Piedras.

El jueves 28 de setiembre, se realizó una recorrida por los trabajos de limpieza de los márgenes del arroyo Miguelete que viene realizando el Ejercito Nacional a través de su Batallón de Ingenieros de Construcciones Nº 5. En el lugar estuvieron presentes el intendente de Montevideo Daniel Martínez, el alcalde Gastón Silva, el ministro de Defensa Nacional Jorge Menéndez junto al Comandante en Jefe del Ejercito Nacional General Guido Manini Ríos y miembros de sus respectivos equipos de trabajo.

Según informó el Municipio G, en la parte oratoria, se destacó la colaboración interinstitucional y la importancia que tienen estos trabajos para los vecinos de la zonas aledañas a los cursos de agua donde se interviene. El convenio firmado entere nuestro municipio y el Ministerio de Defensa Nacional (MDN) abarca la limpieza los márgenes de los arroyos Miguelete y Las Piedras, contempla unas 45 jornadas de trabajo y tiene una inversión cercana al millón de pesos.

La experiencia podría repicar en Canelones, en donde también, tiempo atrás se llevó a cabo alguna experiencia similar.

El edil nacionalista Ignacio Torena. http://canelonesciudad.uy

Creemos que es una gran alternativa para mitigar inundaciones en la Ciudad de canelones, nuestra opinión.

Torena opinó que el dragado del Arroyo Canelón Chico, sería algo necesario para tratar de solucionar la problemática que últimamente ocurre con más frecuencia y las familias de los barrios periféricos son desplazadas de sus hogares por la invasión del agua.

El intendente Yamandú Orsi recogió el guante: “De acuerdo. Hablé con Daniel. Con el ejercito limpiamos años atrás cuenca del Carrasco y sirvió. Podemos extender acuerdo para otras zonas.

Cercanía

“Ejército ofrece capacitar a civiles en barrios donde están sus cuarteles”. Así se tituló una nota del diario El Observador con la firma del periodista Sebastián Panzl, el pasado 28 de agosto

Allí se expresó: El Ejército apostará a abrir las puertas de sus cuarteles al barrio y saldrá a “dar una mano” a los vecinos de las zonas periféricas de Montevideo, con el objetivo de que tengan herramientas para “defenderse en la vida”.

El comandante en jefe, Guido Manini Ríos, tiene esa idea desde hace un tiempo en su cabeza. ¿Por qué no utilizar la infraestructura que el Ejército tiene en los barrios más humildes para capacitar a los jóvenes en diferentes oficios? Luego de analizar la iniciativa, el militar decidió impulsarla y ahora está en proceso de darle forma.

El Ejército invitará a los hijos de los soldados, pero también al resto de los jóvenes del barrio donde están ubicados los cuarteles, a ingresar en sus reparticiones y les brindará cursos en una gran variedad de oficios”.

Inundaciones

ayuda ejércitoCada vez que se complica con el tema de las inundaciones, el Ejército Nacional está en la primer fila.

En setiembre pasado, así lo hizo, entre otros lugares, en predios del Estadio Silvestre Landoni de Durazno “preparando el alojamiento para familias evacuadas”, y en “alivianar los problemas de los compatriotas en 25 de agosto y Florida”.

En junio de 2017 el SINAE (Sistema Nacional de Emergencia) envió dos camiones con víveres y colchones al Departamento de Salto, para dar confort a los desplazados.

“Los soldados de nuestro país ayudan con su descarga y distribución”, informó el Ejército.

En Cifras

La situación del Ministerio de Defensa y del Ejército fue analizada el pasado 17 de agosto, durante la comparecencia del ministro Jorge Menéndez en la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda del Senado.

Manifestó Menéndez: “El presupuesto del Ministerio de Defensa Nacional, vigente a 2017, fue aprobado por este período de Gobierno a través de la promulgación de la ley presupuestal quinquenal n.º 19.355, del año 2015, con una  asignación para esta cartera del 8 % del crédito total de la administración y los organismos del artículo 220 de la constitución.

En términos del PBI la asignación total se sitúa, al día de hoy, en el orden del 1 % del PBI –en particular, 0.95–  y en el 3.7 % del gasto público total.

Si miramos en retrospectiva, observamos que el presupuesto del Ministerio de Defensa Nacional tuvo un incremento muy importante durante los años previos a la mitad de la década del 70 y durante esa década. Después se estableció un período de meseta, y con posterioridad a la reinstitucionalización democrática en nuestro país comenzó una línea de descenso hasta el día de hoy, con los guarismos anteriormente mencionados.

Nuestra asignación presupuestal es de $ 14.770:724.000, que equivalen a aproximadamente USD 510:000.000. En el Ministerio de Defensa Nacional el 77 % de esta cifra se utiliza en el rubro 0, remuneraciones, el 20 % en funcionamiento y un  3 % en inversiones.  Esto hace que las inversiones sean del entorno de los USD 15:000.000. Digo esto al pasar, porque luego haré referencia a otras líneas en las que realizamos inversiones con otros recursos que no son de carácter presupuestal.

Desde hace un tiempo –y lo digo con satisfacción, creo que para todos– los presupuestos son por programas y no exclusivamente de carácter financiero. Nosotros participamos en 12 de los programas que integran el presupuesto nacional. Puedo decir que un 0,25 % del presupuesto de defensa se asigna al programa de administración de justicia. Obviamente, la parte mayoritaria, un 62,7 %, va al programa de defensa nacional. También podemos señalar, con satisfacción, que un 2, 4 % del presupuesto de defensa se destina al desarrollo productivo. Felizmente, podemos decir que un 5,45 % del presupuesto de defensa va para educación. Cuando hablamos de educación nos referimos al liceo militar, a la escuela de formación de las tres armas y a otros niveles de educación que tienen que ver con institutos como el Calen, el Centro de Altos Estudios Nacionales y el IMES, el Instituto Militar de Estudios Superiores del Ministerio de Defensa Nacional.

En estos momentos estamos trabajando en la apertura de otro liceo militar que no implicará más gastos desde el punto de vista presupuestal, ya que se trata de una ampliación del liceo militar General Artigas que se instalará el año próximo en Tacuarembó. Como dije, esto se llevará a cabo con recursos propios ya existentes desde el punto de vista de las dietas y de la infraestructura.

En seguridad pública, como en servicios públicos en general, también estamos presentes. Además, estamos presentes en salud, lo que para nosotros es muy importante por lo que significa la sanidad de las fuerzas armadas; un 14,18 % del presupuesto de defensa se destina a ello.

Quiero hacer una mención especial a lo que para nosotros es el sistema de salud de las fuerzas armadas. No me refiero solo al Hospital Militar sino a una red muy importante distribuida en el país con 15 centros de atención periférica donde se realiza una atención primaria. Pero me gustaría mencionar, fundamentalmente, el Hospital Central de las Fuerzas Armadas, donde se atienden en el entorno de 150.00 usuarios, que son funcionarios en actividad, en retiro y sus familias. Allí hay alrededor de 2500 funcionarios y existen áreas  atención que son referencia nacional. Por ejemplo, el centro de trasplantes hepáticos y hepatorrenales lleva adelante, en acuerdo con la Universidad de la República, el Hospital de Clínicas y el Fondo Nacional de Recursos, intervenciones que lo hacen ser un centro de referencia. Hasta el momento han sido trasplantados más de 150 pacientes, existen 333 pacientes en atención pre y postoperatoria relacionados con este centro. Además, quiero hacer referencia al banco de tumores como centro de referencia nacional y regional que, según tengo entendido, hoy es el único centro de tejidos de tumores con más de 6.700 muestras. Hoy de mañana estuvimos recorriéndolo y puedo decirles que es un ejemplo para el país y para el sistema sanitario nacional. Así, podemos mencionar otra serie de actividades, como la Escuela de Sanidad, donde se forman funcionarios en sanidad no solo para el hospital central, sino, también, para otros institutos y a nivel privado. Además, es un centro que realiza cursos de posgrado siendo una referencia para la propia Facultad de Medicina en cuanto a ello.

Finalmente, quiero decir que el hospital Militar no solo es todas estas cosas, sino que es –de alguna manera y así lo designamos nosotros– un centro de reserva estratégico desde el punto de vista sanitario –pido disculpas por decir esto aquí, pero tiene que ver con el presupuesto nacional– que, por las dimensiones en la capacidad de atención en lo que tiene que ver con la medicina operacional –la que puede darse en circunstancias especiales como crisis de todo tipo, entre ellas las climáticas–, tiene la capacidad de absorber y mitigar determinadas circunstancias. Allí la gente –no solo los médicos– está preparada en los distintos niveles para poder realizar la tarea operacional de atender una catástrofe o una circunstancia de este tipo; eso se prepara desde el punto de vista de la defensa en este hospital. Por eso decimos que es centro de referencia como reserva estratégica. Pero también lo es en algún tipo de enfermedades que no son típicas y tienen que ver con accidentes químicos, bacteriológicos y radiológicos, o enfermedades raras que ocurren en otras partes del mundo y no son comunes en nuestro país pero han sido adquiridas y han debido ser tratadas aquí por el hecho de que nuestros funcionarios están desplegados por el mundo; todo esto ha llevado a que el hospital acumulara experiencia al respecto.

Señora presidente: dijimos que desde el punto de vista presupuestal la inversión es de un 3 %, que un 77 % está destinado a salarios, y un 20 % a funcionamiento. Pero no solamente invertimos a través de recursos presupuestales, sino que también lo hacemos por medio de lo que nos ingresa por misiones de paz. Digo esto porque las misiones de paz, además de cumplir con una serie de aspectos que tienen que ver con el entrenamiento, fundamentalmente están presentes para dar certeza y paz en un mundo de incertidumbres y conflictos, y para brindar protección a los civiles, como sucedió días pasados en el Congo cuando Uruguay liberó una villa. Quiero señalar que Uruguay actuó en el marco de los acuerdos con la Organización de las Naciones Unidas, protegiendo a los civiles de esa villa y liberándola. Esas son las certezas y esa gente se prepara desde el punto de vista militar para estar allí, pero también para cuando regrese, a veces con muy pocos medios y muchas dificultades en la adquisición, pero preparándose lo necesario como para ser el núcleo, el foco en el cual otros sectores, el pueblo en su conjunto, puedan ser la defensa global de nuestro país en algún momento impensado, pero para el cual tenemos que estar preparados.

Esos despliegues de misiones de paz, además de la preparación, nos dan dinero, retorno económico, que podemos dividir en dos partes: por un lado –y fundamentalmente– el reembolso, que se utiliza para el pago de los viáticos a los funcionarios con una determinada escala, establecida por las Naciones Unidas, y por otro, el reembolso por la utilización de los materiales que desplegamos. Entonces, ese reembolso es utilizado en la preparación de nuestra gente, en la adquisición de materiales y en inversión.

Desde 2009 a 2016 –por eso establecí la fecha de creación a partir de la cual tenemos rastro; antes no se hacía un debido control– se ha recibido por concepto de misiones de paz la suma de USD 425:566.000, con un promedio anual del entorno de los USD 53:000.000, una cantidad muy importante para nosotros que nos ha permitido hacer cosas que no podrían hacerse con el escaso presupuesto –a nuestro entender– que tenemos para atender todas las actividades que realiza la defensa y con un número de funcionarios del entorno de los 29.000. Del total recibido, al Ejército le corresponde el 76 %; a la Armada, el 12 %; a la Fuerza Aérea, el 11 %; y el remanente del 0,5 % le corresponde a OSE, que también se despliega con nosotros aportando las unidades potabilizadoras de agua –las UPA– que hemos llevado a distintos países. Incluso, luego del repliegue en Haití –que hicimos con total éxito, porque un repliegue no es sencillo de hacer; estábamos allí desde el año 2004– hemos dejado como colaboración varias UPA para la sociedad haitiana, con gente que preparada para manejarlas.

Me pareció que debía informar esto porque, entre otros motivos, nuestro repliegue en Haití va a generar una disminución de los reembolsos en los próximos años.

Asimismo, debo decir que, lamentablemente –y lo estoy informando aquí–, hoy recibimos la noticia de que en la República Democrática del Congo, en el marco de las disminuciones presupuestales de las Naciones Unidas –con las cuales discrepamos totalmente–, a Uruguay se le cierra lo que para nosotros es la misión denominada Riverine, que es la actuación de la Armada Nacional en ese país, y el despliegue que hace el Batallón de Ingenieros en aquella nación.

Sin duda, esto es un impacto. Lo han decidido las Naciones Unidas –y, obviamente, lo respetamos. Creemos que la Riverine ha hecho mucho en el Congo. Entre otras cosas, da seguridad al lago Kivu; ha tenido intervenciones permanentes durante los últimos años, y ha hecho rescates –la Unidad de Ingenieros, con sus medios envejecidos ha hecho más de ciento cincuenta rescates en el último año–, pero con el control de las UPA, porque depende de la Brigada de Ingenieros que está allá desplegada. Las UPA que se manejan en el Congo también serán replegadas. Pero  seguiremos manteniendo la Fuerza Aérea, que tiene bajo su responsabilidad un aeropuerto entero con una operatividad como la de Uruguay, si bien en otras condiciones; me refiero al aeropuerto de Bukavu. A su vez, también tenemos desplegados dos helicópteros Bell 212 con sus contingentes de apoyo. Es de hacer notar que es el único contingente en el Congo con capacidad de aeroevacuación médica diurna y nocturna. Nuestra gente está preparada para hacer evacuaciones nocturnas a través de los organismos técnicos pertinentes, los visores nocturnos.

Obviamente, también estará el despliegue del Batallón Uruguay, que en el entorno de mil personas existe en la República Democrática del Congo.

Queríamos hacer este planteo con respecto a las Naciones Unidas.

¿Qué nos han permitido estas inversiones? Con ellas hemos podido comprar la mayoría de las cosas que se han adquirido como inversión en el Ministerio de Defensa Nacional. Hemos comprado municiones, granadas, cohetería, pistolas, fusiles, materiales blindados livianos, Land Rovers y radares móviles para el Ejército Nacional. Estos últimos fueron utilizados en actividad de frontera cuando tuvimos que hacer el despligue durante los Juegos Olímpicos en Brasil.

Asimismo, hace poco tiempo adquirimos tierras en Durazno –95 hectáreas– para hacer el traslado de las tres unidades existentes en esa localidad –el Regimiento de Caballería Blindado N.º 2, el Batallón de Infantería Blindado N.º 13, y la Brigada de Infantería N.º 5– que, atrapados por el crecimiento de la ciudad, están en una situación de hacinamiento. Es de hacer notar que luego del despliegue del Batallón de Infantería Blindado Nº 13 –que se trasladó de Montevideo a Durazno–, se ha tenido la necesidad de hacer ese traslado.

Así pues, se compraron tierras en la intersección de las rutas 14 y 5 en un lugar muy interesante donde podrán realizarse una serie de actividades que hoy se hacen en otros lugares. Vamos a vender dos propiedades que existían. Todo eso se hizo con fondos ONU.

A su vez, la licitación que estamos haciendo –por una cantidad muy importante de dinero– en este momento para la construcción de esta brigada con esas unidades, también va a hacerse con fondos ONU. Tenemos marco legal como para poder utilizarlo. No vamos a utilizar fondos de carácter presupuestal para ello, primero, porque no los tenemos y, segundo, porque sí tenemos lo otro y creemos que es importante volcarlo allí.

Asimismo, se han hecho compras para otras fuerzas con fondos ONU, por ejemplo, para la propia Fuerza Aérea. Hace poco más de un año se compraron dos C-212, Aviocar. Con respecto a estas aeronaves cabe aclarar que ya teníamos una línea de actividad en la Fuerza Aérea y en base a un acuerdo de defensa que tenemos con Portugal, nos ofrecieron dos unidades en muy buenas condiciones y a un costo impensable. Para la compra de estas aeronaves vendimos propiedades excedentarias: una casa que el Ministerio de Defensa Nacional tenía en Santiago de Chile formó parte del pago y el resto –en mayor cantidad– correspondió a fondos ONU pertenecientes a la Fuerza Aérea uruguaya. Doy estos ejemplos para que vean cómo nos manejamos.

Por otra parte, sabemos que la relación presupuestal de 77 % a 3 % no se sostiene desde el punto de vista de la organización de una fuerza. También debemos decir que, salvo raras excepciones, en otros países de América ocurre lo mismo –quizá no con las mismas cifras, pero sí con las mismas tendencias–, excepto en aquellos en los que existen otras líneas que, como por ejemplo en Chile, habilitan que la venta de cobre sea utilizada para realizar inversiones en defensa, o en otras naciones que tienen los conflictos como común denominador diario de su existencia.

Puedo seguir contándoles las cosas que hacemos en el Ministerio de Defensa Nacional, lo que hace el Ejército, nuestra Fuerza Aérea, nuestra Armada Nacional con muchas dificultades, fundamentalmente en lo que tiene que ver con nuestra inversión. Estamos orgullosos de la tarea que se realiza. Nosotros tenemos la obligación de bregar por nuestra soberanía, por nuestra independencia, por la defensa de los recursos naturales estratégicos, por el bienestar presente y futuro de la población, lo que determina, entre otras cosas, que cuando la misión fundamental está atendida, nuestras fuerzas pueden desarrollar tareas que por conveniencia social, por especialidad o requerimiento público sean necesarias, y las hacemos. Trabajamos en sequías y en inundaciones, así como en incendios; son miles de horas hombre que están poniendo lo necesario al servicio de la comunidad.

Pero también trabajamos en la Antártida para hacer que la actividad antártica, que se ha transformado en política de Estado –porque allí han trabajado los distintos gobiernos aquí presentes–, sea un orgullo para el país. Hoy en la Antártida se sustentan 16 proyectos científicos que en el último año han contado con la participación de 66 científicos. Se trata del personal del Instituto Antártico Uruguayo. Son diez hombres que en invierno y en verano están allí permanentemente, a la vez que se cuenta con el apoyo de las campañas antárticas, que a través de la vía aérea y marítima se realizan año a año, llevando los elementos necesarios para que puedan vivir y trayendo los desechos que marca el tratado antártico para su destino final.

El año pasado llevamos a una escuela y a un liceo a la Antártida por primera vez en la historia. Ustedes se preguntarán qué importa esto en un presupuesto. Yo pienso que importa mucho porque eso no es gratis, sino que se hace con los presupuestos que de aquí van. Nosotros no tenemos en el inciso 03 asignación para el Instituto Antártico Uruguayo, sino que lo tenemos en otro inciso, en el 21, «Subsidios y Subvenciones»; se le da una determinada cantidad de dinero que es totalmente insuficiente para la actividad antártica. Pero lo mantenemos con recursos propios. Los soldados no se pagan a partir de ese inciso 21, sino del presupuesto de Defensa, y los viajes que a allí se hacen también. Este año, se hizo un concurso en el que participaron 77 centros de enseñanza públicos y privados y se logró que una escuela pública de Treinta y Tres y un liceo público de San José ganaran ese proyecto. De esta forma, un pequeño número de niños, acompañados de su maestra, fueron a observar la Antártida y comprobar que su proyecto, que se llamó «Los ruidos de la Antártida» –nunca los habían escuchado pero lo imaginaban en su Treinta y Tres natal– era realidad, para luego poder contarlo en su departamento. Esta es una política de Estado porque lo han hecho todos los partidos políticos y nosotros estamos intentando generar una política antártica, profundizando las cosas, para que los gobiernos que vengan, del partido que sean, tengan un camino recorrido y una Antártida posible de ser manejada, de acuerdo a lo que establece el Tratado Antártico. No lo hacemos para que lo disfrute esa parte del mundo que tiene dinero sino para que allí se mantenga la posibilidad de hacer ciencia en pos del desarrollo; eso es lo que hace el Uruguay en este momento.

Además, debo decir que por primera vez en la historia de este país, el secretario del Tratado Antártico es un uruguayo. Hace un mes, el capitán de navío Albert Lluberas, secretario general del Instituto Antártico Uruguayo, ganó el concurso internacional que se llevó a cabo en Beijing, China, gracias a su capacidad pero también a la historia de nuestro país en la Antártida. Por lo tanto, por primera vez un latinoamericano, sudamericano y uruguayo, hoy es el secretario del Tratado Antártico. Obviamente, esto no tiene costo para el país, nada más que el de haber formado a una persona competente para que esté allí. Estas son las cosas que hace el Ministerio de Defensa, entre otras.

Obviamente, también estamos abocados a nuestra acción fundamental que es la seguridad. En ese sentido, destacamos la labor de la policía aérea porque hoy el mundo requiere una actuación cada vez más importante en los aeropuertos, para la detección de irregularidades con personal capacitado. Debo decir que cuesta mucho capacitar a este tipo de personal y que nosotros contratamos al personal subalterno por dos años pero nos lleva uno prepararlo para desempeñarse como policía aérea. Se necesita un año para que tengan la capacidad de atender a muchos de los que estamos aquí y que pasamos por ese lugar. Allí tenemos nuestra gente porque lo exige la Organización Mundial Internacional de Aviación Civil y también nuestras leyes. Lo cierto es que necesitamos más personal porque el flujo a nivel de los aeropuertos ha aumentado y hubiéramos querido tener un artículo que nos habilitara a contratar a más personas para la policía aérea.

También estamos trabajando con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en lo relativo a la defensa del estatus fitosanitario de nuestro país. Hay un artículo de esa cartera por el que se eleva el monto asignado de $12:000.000 a $36:000.000, con destino a las barreras fitosanitarias porque en esa cartera hay toda una revolución en cuanto a su preparación técnica.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca nos ha elegido para colaborar en esta tarea porque tenemos la capacidad necesaria y vamos a apoyar ese trabajo. Hace pocos días comenzamos a trabajar en el puerto de Colonia para asegurar ese estatus fitosanitario que tanto le ha costado tener a nuestra nación”.

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