Edil José Luis Rapetti (PN) expuso sobre la “Fragilidad ecológica de los sistemas de agua dulce”

El edil suplente José Luis Rapetti (Partido Nacional) realizó una ponencia en la Junta Departamental de Maldonado referente a la “Fragilidad ecológica de los sistemas de agua dulce”.

La misma fue efectuada el pasado martes 20 de noviembre.

EDIL RAPETTI. Voy a referirme al agua, nuestro recurso finito.

El agua que tenemos en abundancia en Uruguay y, particularmente en Maldonado, es un recurso finito. Nuestro compromiso ‒el de todos‒ debe ser por el agua y su preservación, para nuestra generación y para las generaciones futuras.

El agua ‒elemento vital para nuestra especie y para la vida en este planeta‒ es un derecho humano, al igual que el saneamiento, consagrado por las Naciones Unidas.

En el año 2002, en los meses de agosto y setiembre se desarrolló la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo ‒Sudáfrica‒, tratándose el tema del agua potable y del saneamiento, procurando aunar ideas para reducir el número de personas que carecen de ellos en el mundo. Y en noviembre del mismo año, 2002, las Naciones Unidas a través de su Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, o sea, los de tercera generación, adoptó una resolución en cuyo artículo 1º se lee textualmente: “El derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna”.

Complementando lo anterior, en Resolución Nº 64/292 de la Asamblea General de dicha organización, con fecha 28 de julio de 2010, efectuó expresamente el reconocimiento al derecho humano al agua y al saneamiento.

El Uruguay tiene incorporados en su Constitución ‒artículo 47, inciso 2º‒ al agua y el saneamiento como derechos humanos fundamentales. Dicho texto fue agregado en la reforma constitucional que una amplia mayoría ‒66% de sufragios y gente de varios partidos políticos‒ aprobamos en el plebiscito de octubre de 2004, siendo junto a Sudáfrica los únicos Estados que tienen disposiciones similares y en cuanto a la explotación por organismos públicos. (cg)

Otros Estados como Filipinas, Holanda y Dinamarca tienen disposiciones de menor alcance y significación, pero ningún país lo tiene como el nuestro, consagrado en la Constitución como derecho humano fundamental.

Para tener conciencia de este tema, fijémonos en algunos datos que recogemos de publicaciones responsables, cuyas cifras son elocuentes: el 97,5% del agua del planeta es salada y el 2,5% restante tiene riesgo de pérdida de cantidad y de calidad. Y una reciente publicación de la edición española de Le Monde diplomatique, de octubre del corriente año, señala que el agua dulce en el mundo es de un 2,8% del volumen total de la Tierra; de ese volumen, el 69,7% se encuentra en los glaciares, un 30% en los acuíferos y un 0,3% en aguas de superficie: lagos y ríos.

Hay treinta y siete acuíferos realmente importantes y dice Le Monde diplomatique que ocho de esos acuíferos ya están sobrexplotados y sin posibilidades de renovación.

Europa, con un 13% de la población mundial, dispone del 8% del agua dulce del planeta, en tanto nuestra Sudamérica, con solo un 6% de la población mundial, tiene el 28% del total del agua dulce. Pero se alerta que ya hay grandes concentraciones urbanas como Lima, en Perú, y Río de Janeiro, en Brasil, que figuran entre las veinte megalópolis más grandes del mundo que sufren o corren riesgo de sufrir el denominado “estrés hídrico”.

Las Naciones Unidas estiman que con el ritmo de consumo y utilización del agua, superior a la cantidad disponible y capacidad de renovación, ya para el año 2025 la mitad de la población del mundo residirá en zonas llamadas de “estrés hídrico”, o sea, una cantidad menor a 1.700 metros cúbicos al año por habitante.

En una publicación chilena de la citada revista, Víctor Hugo de la Fuente, su Director, nos informa que el 70% del agua dulce disponible se utiliza para riego agrícola, que el 10% sirve a la industria y los usos domésticos y comunales, mientras que el resto se utiliza para producir electricidad, navegar y para entretenimiento.

Este autor también dice que la mitad de los ríos y lagos de Europa y de los Estados Unidos están gravemente contaminados, y que en países subdesarrollados se ha perdido más del 20% de las especies acuáticas o están en peligro de extinción.

En nuestro país se ha observado últimamente una mortandad importante de peces en cursos de agua dulce interiores, lo que ha provocado reacciones especialmente en organizaciones ambientalistas. Esto supone un toque de alarma por posibles causas de contaminación en ríos y lagos que las autoridades nacionales deben atender. (k.f.)

Acuífero Guaraní. Son cuatro los países que comparten el Acuífero Guaraní, que es una de las mayores reservas subterráneas de agua dulce del mundo. Ellos son, coincidentemente, los cuatro países del MERCOSUR. Brasil es quien mayor cantidad de kilómetros tiene ‒840.000 kilómetros cuadrados‒; le siguen Argentina ‒con 225.000 kilómetros cuadrados‒, Paraguay ‒con 71.000 kilómetros cuadrados‒ y Uruguay ‒con 58.500 kilómetros cuadrados‒; la superficie total sería de 1.194.500 kilómetros cuadrados, equivalentes a la superficie de Francia, España y Portugal juntos.

Los Estados del MERCOSUR firmaron en Montevideo, en 2010, un acuerdo de cooperación sobre el acuífero, donde se estipula que “cada parte ejerce el dominio territorial soberano sobre sus respectivas porciones del Acuífero Guaraní”. A la vez se dispone que cada país es responsable ante sus socios y que se obligan a adoptar todas las medidas necesarias para evitar perjuicios a las otras partes o al medio ambiente. Pero no todo es fácil donde acechan intereses internacionales poderosos, y tanto Paraguay como Brasil no tienen la cooperación que se esperaba por parte de los otros dos Estados platenses. Inclusive, el Subsecretario del Ministerio de Medio Ambiente uruguayo, Jorge Rucks, expresó ante la Cámara de Diputados que Brasil no informa a los países restantes sobre operaciones de fracturación hidráulica ‒o fracking‒ en zonas del acuífero que, como es notorio, afectarían las condiciones de calidad del agua subterránea dulce.

En lo que refiere a nuestro departamento, Maldonado tiene una de las mejores reservas de agua dulce del país ‒ya sea en arroyos o lagunas‒, y ese es un valor patrimonial que no solamente debemos cuidar para nuestro propio sustento en el presente, sino que moralmente estamos obligados a preservarlo, con un desarrollo sostenible, para las generaciones futuras, ya que todos tenemos el derecho de disfrutar de los bienes de nuestro planeta.

Además, Maldonado ha demostrado cabalmente ser un buen administrador de los servicios de agua potable y de saneamiento. En efecto, el organismo público de administración compartida entre el Estado y el Gobierno departamental, la Unidad de Gestión Desconcentrada (UGD), ha realizado una importante e innovadora gestión al abarcar a todas las poblaciones del departamento; gestión que sabremos mantener para garantizarles a todos ese vital derecho humano.

La Laguna del Sauce. Actualmente es nuestra mayor fuente de abastecimiento de agua dulce, y tiene una cuenca de aproximadamente 74.000 hectáreas.

En el Decreto departamental Nº 3938 de 2015, votado por esta Junta, se establecieron medidas cautelares para la Cuenca de la Laguna.

Hay una Comisión de Cuenca, pero la misma está integrada ‒y es conducida‒ mayoritariamente por organismos públicos capitalinos relacionados con el tema y cuenta con una escasa y poco oída representación de nuestra Junta Departamental, situación que debería revertirse en razón de nuestro interés directo y legítimo en los servicios de agua potable.

Pero esta no es la única fuente de recursos hídricos de superficie con que cuenta el departamento de Maldonado: sin contar con los caudalosos arroyos, están también las Lagunas del Diario, Blanca ‒hoy utilizada para servicios al Este del Arroyo Maldonado‒, de los Flamencos, de José Ignacio, Escondida y Garzón, las cuales podrían ser destinadas al uso de las poblaciones del departamento. (a.t.)

Es necesario que se adopten en ellas prontamente medidas similares a las cautelares vigentes en la Laguna del Sauce. El constante crecimiento de la población en nuevas urbanizaciones hace que lo que se pretendía en el Decreto departamental Nº 3753/2001, y en un proyecto modificativo del mismo en noviembre de 2015, ya se tenga presente a los fines de preservación de las fuentes de agua dulce.

Una mención aparte nos merece la Laguna Garzón.

Es una magnífica fuente, con gran volumen, para uso de la población en un futuro muy inmediato. No tiene el ingreso periódico de agua de mar, como ocurre con la Laguna José Ignacio y, por tanto, es agua dulce. En esa laguna, como en otras, no debe haber navegación a motor ni a vela. También cabe señalar que la Laguna Garzón tiene una parte de costa que pertenece al departamento de Rocha, y que junto al puente recientemente construido se aprecia el crecimiento de un asentamiento, presuntamente de pescadores, contra la misma costa de la laguna, y hasta hay un emprendimiento turístico levantado sobre las aguas de la laguna con varias construcciones. Es evidente que no hay saneamiento en ese conglomerado habitacional y, por consiguiente, sus aguas residuales van directamente a verter o son depositadas en la propia Laguna Garzón.

La contaminación de sus aguas es obvia y se observa un crecimiento de los asentamientos contaminantes, los que, con el paso del tiempo, terminan resultando más difíciles de controlar y encauzar. Es raro que esa situación no haya sido advertida por el Gobierno departamental de Rocha ‒caracterizado por su publicitado cuidado ambientalista‒ ni tampoco por DINAMA.

Nuestro compromiso con el futuro, señor Presidente, es por el agua.

Solicito que mis palabras pasen al Director General de Higiene Ambiental, al señor Intendente, a la Junta Departamental de Rocha, a la Comisión de Medio Ambiente de esta Junta y a la ONG “Maldonado por la Tierra y el Agua”.

PRESIDENTE.- Edil Garlo, para agregar un destino…

EDIL GARLO.- Si el Edil Rapetti me lo permite, al equipo técnico que está trabajando en la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial de la Laguna del Sauce ‒donde está el Arquitecto Capandeguy, y otros; que está bastante demorado‒, a la Dirección Nacional de Medio Ambiente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y a la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento.

EDIL RAPETTI.- Acepto, con mucho gusto, señor Edil.

Fuente Imagen: presidencia.gub.uy

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